Maite Carranza

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Archivos a Mayo, 2010

 

Este miércoles, 26 de mayo, presentaré en Bilbao mi última novela PALABRAS ENVENENADAS . 

 

 

BIBLIOTECA BIDEBARRIETA - 19.30 h. 

C/ Bidebarrieta, 4

BILBAO

 

 

Por la mañana tendré un coloquio con los alumnos de 4º de ESO de los Salesianos de Barakaldo.

 

Os espero.

Mayo 20, 2010

BRASIL A RITMO DE SAMBA

Autor: maite

Me despedí de Sao Paulo a ritmo de samba, en pleno domingo por la mañana. Fascinante, monstruosa, hostil, desconocida, sorprendente, canalla, extravagante, seductora, ostentosa, miserable… y podría continuar con miles de adjetivos que a guisa de mosaico sugerente nos ayudarían a dibujar los contrastes de esta urbe de moles y casitas, de puentes de diseño y vertederos, de edificios coloniales y chabolas, de mulatas de pelo rubio, negros con rastas y blancos con corbata. 

En una palabra, caótica, estridente y colorista, como yo. Por eso me sentí cómoda.  

 

 

 

 Estuve hace dos años y la exploré. Regresé la semana pasada y la disfruté. En ambas ocasiones en buena compañía que es lo que cuenta.

Asistí invitada por Gilberto Franco, mi editor de Mundo Editorial que acaba de publicar el primer título de la trilogía con una de las portadas más acertadas del clan de la loba. Una Anaíd de cabello rojo, desenfadada y sugerente, acompañada de una hermosa loba.

 

 

De la mano de Gilberto me adentré en la Escuela Sâo Carlos de San Bernardo y charlé con un auditorio embelesado de niños de todas las edades. Mi intervención fué ecléctica y variada puesto que presenté no solamente la trilogía sino que les hablé de “Mauro ojos brillantes” de “Iván el aventurero” y de “¿quieres ser el novio de mi hermana?”. Libros todos ellos que leerán próximamente. Desde esta página agradecer las atenciones de la directora, de la profesora de español y de las personas que me obsequiaron a mi llegada con este encuentro lleno de calidez humana. 

 

 

 Pero el motivo de mi viaje era asistir como invitada a la 27 FERIA DEL LIBRO organizada por el Colégio Miguel de Cervantes. Una prestigiosa y magnífica escuela bilingüe codirigida por la Consejería de Educación Española. Me dejaron boquiabierta las instalaciones, el montaje de la Feria y el buen nivel de los alumnos. Pero lo mejor, sin duda,  fueron sus profesores y las personas que trabajan en ella.

 

Sé por experiencia que no es fácil recomendar libros a los alumnos, menos aún conseguir que lean y casi un milagro que se aficionen a la lectura. El colegio Miguel de Cervantes consigue que sus alumnos asistan voluntariamente a charlas (palestras) donde se les habla de libros y se muestran tan interesados que acribillan a preguntas a los autores. Tuve el honor de protagonizar tres “palestras” y comprobar como la tradición de la feria ha calado hondo en estos jóvenes lectores capaces de preguntar acerca de la construcción de universos fantásticos o de corear a voz en grito una poesía de Vinicius de Moraes. Mi felicitación a todos los que han contribuido a lo largo de estos 27 años a que ocurra este milagro.

 

 

Y felicitaciones al equipo directivo actual que he tenido el gusto de conocer. Cristina, Ana y Glória, fueron algunas de las personas que me acogieron, me llevaron de la mano, me invitaron a paella brasileña, me enseñaron una hacienda y me pasearon por la virada cultural, acontecimiento con el que tuve la suerte de coincidir el fin de semana.

Afecto no me faltó. Los portugueses y españoles me regalaron sus bresos, sus abrazos y sus sonrisas.

He aquí un final feliz para una aventura que me abre las puertas de un país grandioso, en el sentido más literal del término.  

 

 

 

Y un agradecimiento especial a Ana Vals, una catalana enamorada de Brasil y su música, que fue la anfitriona perfecta. En la foto de la derecha junto con Pablo un ilustrador y escritor argentino. Con ellos, y gracias a Ana, bailé salsa cubana y samba, bebí caipirinha y conocí la magnífica exposición fotográfica de Maureen Bisilliat y los cuadros de Vaqueiro.

Me trataron tan bien que a lo mejor volveré.  Aun no sé la receta de la caipirinha.  

 

 

 

He regresado de Toulouse donde estuve en un encuentro con lectores organizado por el Instituto Cervantes. Visité el College Michelet.   Profesores encantadores, niños educados y un buen nivel de lectura. El susurro del francés empezó a calar hondo y lo desempolvé sin mucho esfuerzo. Tampoco me costó excesivamente saborear un buen foie y charlar distendidamente con las personas que me acompañaron, el director del Instituto Cervantes, su hija, la gestora cultural.  Cosmopolitas que han cambiado su óptica sobre nuestro país. La ventaja que da mirar desde fuera y ver el bosque con sus árboles.  

Toulouse es una ciudad con historia y arraigo. La capital del exilio que ahora dedica placas y calles a republicanos valientes que rehicieron sus vidas en ese otro lado del Pirineo.

Tan cerca, pero tan lejos.

Francia huele a pan y sabe a vino. Nada más cruzar la frontera percibes que los pueblecitos franceses son más limpios, ordenados y entrañables que los españoles. Lo sé desde hace años, pero lo confirmo una vez más. Transité por carreteras secundarias preguntándome por qué en España nos hemos puesto a destrozar con  saña  nuestra arquitectura, nuestro urbanismo y nuestro paisaje haciendo  bandera de la fealdad. Es algo instantaneo, sin transición. En suelo español se construye mal y por todas partes, los anuncios y vallas publicitarias salen entre los árboles, sobre los tejados. Y no solo eso. La gente grita, fuma y los pueblitos no  huelen a pan.

 

Vive les boulangeries!!!!